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07/03/14

Jugar y Juzgar – Cómo sacar provecho de un brainstorming

La idea madre del brainstorming NO ES reunirse y recolectar ideas de los demás: para eso basta con armar un dropbox y que cada cual tire su idea, y al final del día el moderador elige lo que le sirve, y ya. En cambio, “dialogar” creativamente sirve para construir sobre la base de ideas de otros, combinar ideas, extenderlas, reformularlas, o sea, “robarnos” ideas mutuamente. Al crear en soledad, tenemos el límite de nuestra propia cabeza. En grupo, ese límite se multiplica.

Crear una atmósfera positiva, invitante, cálida, horizontal. Tiene que haber algo para anotar, algo para comer y algo divertido (para correr el foco y estimular el pensamiento lateral). No olvidar: estamos trabajando, sí, pero en realidad estamos jugando. Y viceversa.

Designar un moderador. Ojo, digo moderador, NO coordinador ni fiscalizador ni líder. En un brainstorming somos todos iguales. La idea es que haya alguien designado que anote, y al mismo tiempo esté atento al rumbo que toma la cosa, para que los demás podamos relajarnos y tirar ideas a mansalva, sin preocuparnos por eso.

Anotar todo. No importa lo ridículas y poco aplicables que sean las ideas. Lo que me lleva al siguiente punto: 

Privilegiar cantidad sobre calidad. No hay “malas” ideas en un brainstorming. Todo sirve. Aunque más no sea para descartar un camino creativo determinado. Muchas veces una idea no-útil  sirve de disparador para una idea útil. O sirve en combinación con otra. 

Como primera medida, y para sacarnos un peso de encima, detallar brevemente objetivos y data – (sombrero blanco). Idealmente todos deberíamos estar en la misma página, pero hacer un repaso no viene mal. Una vez que pasamos por esto, cerramos carpeta y a otra cosa. Los datos sirven, sí, pero sólo como punto de partida.
 
Pensamiento divergente: ir a lo general, olvidarse de lo específico. No importa el grado de distancia que haya entre lo que podamos estar hablando, y el producto o proyecto que nos convoca. La idea es olvidarse de lo específico e ir a lo macro, ver el bosque, ver lo que está más allá, ir a la fuente del problema, al fundamento (ej. aspectos motivacionales, atributos simbólicos, aspectos emocionales subyacentes, ese tipo de cosas). Des-semantizar el problema, o sea, quitarle los preconceptos y significados preestablecidos. 

Juicio aplazado – sombrero verde. La cosa es así: cuando tiramos ideas, tiramos ideas. Cuando juzgamos ideas, juzgamos ideas. Ahora estamos tirando ideas. Lo que opinamos sobre las ideas que van surgiendo, las reservamos para nosotros. No decimos: “sí, pero…”. Decimos: “Sí…. y”. No se puede decir “pero”. Se puede agregar, extender, combinar ideas, usar las ideas del otro para formular algo nuevo. Jugar y no juzgar. Podemos decir cualquier cosa, aunque no aplique. La idea es fomentar lo ridículo y no juzgarlo. Todo es una pérdida de tiempo si se involucran egos.
 
Pensamiento convergente: Ahora que tenemos montones de ideas anotadas, la idea es descartar lo que no sirve, seleccionar lo que sí, agrupar las ideas útiles en guías directrices, combinarlas y sacar algo en limpio. Si hay buenas ideas, caen por su propio peso.

Hay un tiempo para trabajar, y un tiempo para jugar: las mejores ideas son las que NACEN del juego y se IMPLEMENTAN con criterio y trabajo. 
Jugar y juzgar, sí, pero en momentos diferentes.